El poder
de la Aromaterapia

La aromaterapia es una técnica milenaria que hoy goza de gran prestigio y aceptación. El secreto de su difusión y el éxito que tiene en la actualidad se deben a dos fundamentos que pocas terapias nos ofrecen a la vez: los aceites esenciales actúan en dos niveles. Por un lado, su complejidad molecular los convierte en un elemento con multitud de aplicaciones terapéuticas, mientras que por el otro actúan sobre el sistema olfativo y la mente.

A pesar de sus perfumes cálidos, dulces o florales, los aceites esenciales son sustancias extremadamente potentes. Tienen  un gran poder antiséptico, fortalecen los órganos y los mecanismos de defensa, son los elementos que protegen a las plantas de los parásitos y son vitales para la reproducción. Son productos vivos, orgánicos.

Pero los aceites esenciales no se quedan en el plano físico sino que, al ser sustancias olorosas, actúan de una manera más sutil, sobre la mente y las emociones. En este momento, no existe ninguna otra terapia que nos ofrezca tantas posibilidades terapéuticas.

Lo que hace que cada aceite esencial sea exclusivo es la combinación en su composición de muchos ingredientes activos. Esto explica que tenga una serie de indicaciones tan amplia y que para la misma dolencia se utilicen muchos aceites diferentes.

Para saber diferenciar un producto natural de uno sintético, debemos conocer ciertas verdades:  los aceites vegetales y esenciales naturales nunca presentan colores llamativos, tienen un color ligeramente amarillo.

Es imposible que nos ofrezcan un aceite esencial natural de cualquier fruta que no sean de los cítricos, ya que sólo puede extraerse aceite esencial de la cáscara de estas frutas.

Podemos asegurarnos de su autenticidad a través del etiquetado, en el que debe constar que es un producto 100% natural y aparecer su composición o nombre correspondiente  en latín.

Los aceites esenciales son químicamente muy complejos, si los envasamos en un recipiente de plástico, éste se deformará. Por eso debemos adquirir aceites que se presenten en cristal topacio oscuro, aluminio, o PET (un tipo de plástico muy resistente y reciclable), que son los únicos materiales que lo preservarán de la luz y así mantendrán sus principios activos. Por eso, las sinergias de aceites vegetales con aceites esenciales irán envasados en el mismo tipo de recipiente.

Los aceites esenciales son conservantes naturales. Su vida será muy larga si las condiciones de conservación son adecuadas, es decir, si se conservan protegidos de la luz y en un recipiente hermético, para evitar la evaporación de sus principios activos.

En cuanto al aroma como terapia, la memoria olfativa tiene 10.000 registros más que el gusto, y recordamos por siempre el 35% de los aromas que olemos alguna vez, por lo que podemos afirmar que el olfato es uno de los sentidos más potentes.

Percibimos las moléculas de olor a través de unas células nerviosas muy sensibles que recubren los conductos nasales, y éstas van directamente al sistema límbico, que regula la actividad sensorial y se relaciona con los impulsos primitivos del ser humano, para después pasar al hipotálamo, que es el principal regulador de muchas de nuestras actividades corporales. En resumen, todo lo que olemos afecta directamente a la regulación de nuestros impulsos y actividades físicas.

Así, un ambiente impregnado de esencias relajantes o tonificantes nos llevará a un estado anímico, psíquico y físico similar, y cualquier proceso que envíe impulsos al cerebro, tendrá sus correspondientes efectos sobre la mente y el cuerpo.
Así pues, podemos plantearnos utilizar las esencias, sus olores y aromas como terapia.